viernes, 6 de febrero de 2015

SUSANA
Con quince años yo era medio alta y con pocas tetas pero bien puestas. Me sabía sacar partido con minifalda, camiseta ajustada y chaqueta vaquera cortita y ceñida. El pelo negro de media melena y flequillo corto me daba un aspecto duro, con los ojos también negros y los labios rojos. Los pijos me miraban como si fuese una puta pero no tenían huevos a aguantar la mirada ni un segundo, aunque fuera sola. Me cagaba en sus muertos enseguida, y si íbamos todos ni te cuento, las ostias salían sin mediar palabra. 
Los teníamos acojonados a los tontos, con su suéter de polo y sus pantalones de pinzas en plan maricona. Me juntaba con la banda del barrio, era de las protegidas de los tíos mas peligrosos y duros de por allí. Seguramente por mi físico y mi predisposición a no cortarme nada y liarme con unos y otros. Dentro de los pijos habían algunos que eran los fachas. Iban con el pelo engominado peinado hacia atrás, y sí que estaban preparados para pegarse algunos de ellos,se cortaban poco la verdad. Algunos de estos eran de los guerrilleros de Cristo Rey o los conocían, y esos sí que lo tenían muy claro. Podían aparecer en dos coches si buscaban a alguien por alguna venganza o algún asunto no resuelto. Salían cinco de cada coche con bates, puños americanos y cadenas. Parecían una formación militar o algo de eso. 
A los del Chaparral los lincharon se ve que bastante, por lo que sé. Habían atracado a una tonta, por ahí por la Gran Vía y la tía, que tenia amigos se ve, pues dio parte. Sabían que eran ellos porque, en un tiempo, los Sábados por la tarde iban por la zona de Cánovas, que era muy de pijos, a atracar y buscar peleas. En fin ...una tontería porque de tanto repetir y salir del barrio, al final te puede salir mal la cosa. El caso es que fueron un tarde de Domingo y los pillaron a casi todos allí en el parque. Los reventaron los de Cristo Rey. Creo que incluso uno perdió un ojo de un cadenazo, ya ves. 
El Pelirrojo ,que era nuestro líder, o algo así, era un chaval de cuidado... muy chulo él. Tenia dieciséis años entonces, pero una cara de malo, el cabrón, que daba miedo. Siempre te miraba como si no te mirase, con el cigarro en la boca. No era muy guapo, la verdad, pero tenia buen tipo. Si tenia que darle una ostia a alguien, no decía ni media, se acercaba y con la mano abierta lo dejaba en el suelo a la primera. Cuántas veces le he visto hacer esa maniobra, ¡joder! … Si se acercaba por la plaza alguno del Carmen sabia que o se ponía a correr o le llovían ostias. 

Nuestros mayores enemigos eran ellos ,seguramente por la cercanía y porque daban asco. Se creían que porque el Carmen estaba de moda eran algo, y no eran mas que unos desgraciados. A nosotros nos llamaban "los hijos de las putas" porque teníamos el Chino al lado, ya ves que subnormales. 
En aquella época todos nos quedábamos en el barrio y solo salíamos el Sábado, en fallas o en verano, para vacilar por ahí y demostrar lo duros que eramos, o algo así, supongo. Sí es cierto que sabíamos donde no acercarnos por si acaso. A Barona, Marxalenes y Benicalap mejor no ir. De todos modos pillaba muy lejos, aunque alguna vez con las motos pasábamos en comandita por allí, pero a velocidad de rayo y sin paradas, claro...de vacile. Si en una de esas ellos entendían que habías pasado a vacilarlos, aparecían por el barrio y te reventaban a ostias si te pillaban a solas. O si no, se montaba una pelea brutal. Yo pienso que cuando vienen a buscarte a tu barrio es porque saben que tienen las de ganar. Es lo mas humillante del mundo.
 En fallas no solíamos estar mucho por ahí, sobretodo por la plaza porque la falla del Pilar era importante y siempre estaba llena de gente. Ademas cada dos por tres aparecía la policía para marearnos. Solamente por la noche, a partir de la una o así, los días en que montaban la falla, nos sentábamos fumadísimos en un banco junto a la iglesia y flipabamos con la grúa y tal. Ademas conocíamos al tipo que estaba para cuidarla por la noche, "el Negre", y había buen rollo con él. También si era necesario le echábamos una mano con la seguridad. Una noche, me acuerdo que estaba chispeando y estaban todos los trastos de la falla por la plaza, tapados con plásticos. Serian las tres de la mañana, o por ahí, cuando llegaron tres tíos borrachos como hijos de perra, saltaron la valla de protección y querían llevarse una figura o tocar la falla para ver de qué era... no me acuerdo bien. “El Negre” fue corriendo con el bastón levantado y chillando hacia ellos, pero los tíos iban tan borrachos que no se asustaron nada e intentaron quitar un plástico. Carlos, que estaba a mi lado en el banco, sin mediar palabra fue a su moto, quitó la cadena y se fue cara a ellos, cadena en mano. Detrás de este salieron el Pelirrojo y el Guille chillando a grito pelado. No sé lo que les dijeron pero aquellos ni contestaron. Se le quitó la tontería en una décima de segundo. “El Negre” calmó a estos como pudo y mandó a tomar por culo a los otros. Los tres tipos se dieron la vuelta y se fueron camino hacia el Chino. Creo que eran extranjeros que iban o venían de putas y que no entendieron ni la mitad. En los balcones se habían encendido luces y vecinos curiosos estaban asomados, mirando el asunto. La escena no duró mas de dos minutos pero las voces eran de mucha violencia y, con el silencio de la noche, mas todavía.
También estaba siempre el sereno por ahí, pero el pobre ya no asustaba a nadie y se le perdió el respeto que se le tenia antes, yo creo. No era mal tío, la verdad. De todos modos con nosotros había medio buen rollo. En el barrio nunca hacíamos nada que pudiera molestar demasiado y él se callaba de otras cosas. Una por otra. En el 74 la falla ganó el primer premio y el asunto se complicó mucho porque, durante todo el día, el barrio era un ir y venir de gente. A las putas la policía las medio tiraba de su zona o las invitaban a irse a tomar por culo, durante la tarde por lo menos: - "Vete a dar una vuelta por ahí, morena." - "Que estoy esperando a una amiga, jefe." - "¿Te lo repito?" 
Eran los modales de la policía con las putas,ni “Buenos días” ni nada. Hijos de perra. 
Decidimos salir por ahí todas las noches a hacer el gamba y a vacilar. Allí que íbamos cuatro Derbis de 50 trucadas a 75 o así, y dos Bultacos en comandita,con las chaquetas vaqueras, la media melena, seis tíos y tres tías casi siempre. Las melenas largas y lacias con raya en medio o así nos daban por culo porque era muy de hippies, que eran todos unos maricones y encima con pasta. Nosotros eramos lo que llamaban pandilleros y el estilo era mas duro. Media melena y flequillo corto como despeinado. Algunas de nosotras nos pintábamos la raya de los ojos y los labios. Ellos siempre llevaban la misma ropa o casi siempre. La misma chaqueta y las gafas de sol, aún por la tarde noche. Quizás por la noche no, porque eso a la policía le daba mucho por culo, era como una provocación y te paraban enseguida en plan: 
- "¿A dónde vas con gafas, chaval?”
 Pero en plan vacilón y agresivo, sin saludar ni nada.
 Nos conocían y tenían calados por las pintas a todos.
 Una noche salimos por ahí, con la lluvia y todo, en plan "Me da igual todo". Realmente no llovía mucho pero se hacia peligrosa la conducción. Paramos en el Ripalda, que estaba en el Carmen. Nosotros sabíamos que era peligroso, pero en fallas con tanta gente no puedes montar líos en pleno centro, porque hay policía y te llevan para dentro enseguida. Todavía estaban desfilando las falleras en la ofrenda y resultaba gracioso ver como las madres les aguantaban los paraguas a las mas pequeñas. Parecían princesas o algo así. En el Ripalda nos tomamos una cervezas y los tíos un carajillo también, porque decían que si había lio les pillaba mejor. Allí trapicheaban con centraminas y con casi de todo. A nosotros, por nuestras pintas, en las farmacias ya no nos las vendían. Esa noche no pillamos nada, no recuerdo bien porqué. Cogimos las motos cuando paro un poco de llover y nos fuimos hacia Barona, a mirar o a hacer el subnormal, porque pasar por ahí, mirar y tener que irte casi corriendo es de retrasados, yo creo. En verdad, como hacia el día así, por allí no se veía mucho ambiente. Fuimos a la discoteca Charly, que pillaba cerca, a ver que pasaba, pero ya en la puerta vimos una legión de motos que le sonaban demasiado al Pelirrojo. La banda del Mao al pleno. Los de Barona allí todos dentro, pero todos. Total que ni llegamos a parar las motos. Que luego igual no pasa nada, pero al Guille le habían tocado un día la cara bien y yo qué sé... En otro sitio, seguro que sin problemas, pero en la Charly y medio borrachos, mejor no jugársela mucho. Es curioso porque cuando llegas en comandita a un sitio así toda la gente que está en la puerta se gira y te mira sin parar, como “A ver qué pasa” o como si te vacilaran porque saben quién eres o yo qué sé, por marcar territorio. Aunque las discotecas no eran de nadie, estuvieran donde estuvieran Los de Barona siempre llevaban dos cadenas en la moto,una para atarla y otra para dar ostias. Yo nunca recibí un cadenazo, pero delante de mi vi dar muchos, y decir que es algo jodido es poco. No se te olvida para nada, no es como darse ostias a mano abierta, o puñetazos, o patadas o lo que sea. Una cadena si te da en la cabeza te puede matar, aunque, en realidad, dar en la cabeza no es tan fácil como parece. Normalmente te dan en la espalda o los brazos. 
Bueno ,de allí nos fuimos para el barrio. La plaza estaba llena aunque el día no acompañara y en verdad la falla molaba bastante. Era una mujer súper alta, como una vedette o algo así, con plumas y un gorro de fantasía. Nos fumamos un porro a escondidas en la plaza y se acabó. Carlos me estuvo magreando un poco para que me fuera con él, y al final cedí. Estábamos medio liados pero no eramos nada en realidad. No era su chica. Nos dimos unos morreos en un callejón que no pasa casi nadie, ni en fallas, y nos estuvimos sobando un rato. La cosa se complicó un poco y se la acabé chupando. En fin... 
Al día siguiente fuimos todos al cine, al Versalles, que estaba al lado. El Versalles era un antro bastante jodido al que yo sola jamás me hubiese atrevido a ir, mas por asco que por miedo, yo creo, pero con estos no había problema. En verdad estaba bien porque te ponían tres películas el fin de semana por treinta pesetas o por ahí, cuando el Serrano costaba ochenta, creo. Estaba lleno de maricones y de viejos.En los baños de los tíos andaban merodeando todo el tiempo, y se quedaban fuera fumando y disimulando para ver si veían una polla . Dentro del baño, mientras uno controlaba fuera, otros dos, dentro, se hacían una paja simultanea. Algo horrible. De siempre me han dado asco los maricones y los viejos salidos. Eso no era como las putas, que se buscaban la vida a su manera y que, además, desde pequeña las había visto muy cerca de casa y las conocía a todas de vista y mas que de vista. 
Aunque el cine estaba muy cerca fuimos con las motos para hacernos de notar y para que supieran quiénes eramos. Lo pasamos bien y ademas no había mucha gente. Estuvimos sobándonos Carlos y yo, y la verdad es que no me enteré mucho de las películas. Él quería repetir pero a mi me parecía muy excesivo chupársela en mitad del cine, aunque mis amigas sí que lo habían hecho, pero yo pasé. Tenía mi carácter y sabía lo que quería y lo que no, mas o menos... Vimos dos y a la tercera nos fuimos porque ya era mucho, y además la última decían que era muy mala. La primera era bastante buena, aunque la vimos empezada ya, era de Marlon Brando; y la segunda regulera, de gangsters y eso. A mi me gusta el cine de acción, de vaqueros y las de James Bond sobre todo, pero, en un momento dado, me adapto bastante menos si son musicales o de risa, que no me molan nada. 
Al llegar a la plaza vimos policía y cámaras de televisión con un camión y todo. Estuvimos preguntando y, al parecer, iban a dar por la televisión como quemaban la falla en directo. ¡Joder, la plaza por televisión!. ¡Qué fuerte!. 
Por la noche empezó a llover y ya no paró. De todos modos la plaza estaba llena, mas o menos, todos con sus paraguas. Estuvimos viéndola quemar desde un punto en el que hay una especie de escalón, en una finca que habían hecho nueva por la calle Maldonado, y que se veía muy bien. Ademas la gente no se acercaba mucho a nosotros. Como habia mucha gente que no era del barrio,nos miraban mas de la cuenta. El Popeye, siempre con Aníta al lado, era el que menos se cortaba. Si alguno miraba mas de dos segundos, enseguida lo cortaba: 
- "¿Tú qué miras?" 
En seguida se daba la vuelta y se iba. Nosotros nos reíamos todo orgullosos. Queríamos haber ido a ver la del Caudillo, pero con la lluvia y tal nos cortamos ya; además llegaríamos tarde y con mala posición. En el Caudillo no puedes ir empujando mucho a la gente, en plan como nosotros hacíamos, porque si se te revuelve alguien y se monta, con tanta policía estas perdido. Luego nos enteramos que no tiraron el castillo y que la quemaron súper tarde,a las tres o por ahí, ya ves,...podíamos haber ido de sobra. 
El año siguiente o el anterior, no recuerdo bien, fuimos a ver quemar la de Na Jordana, que molaba muchísimo porque estaba pegada a las casas. Ese año nos pusimos súper cerca porque fuimos avanzando y abriéndonos paso con codos y empujones. Los bomberos estaban tirando agua todo el rato a las casas y a la falla. La verdad es que no la dejaban arder bien. En cuanto se cogía un poco la medio apagaban por si acaso, y todo el mundo silbaba muy a lo loco. Era un espectáculo, la verdad, bastante guapo y también molaba mucho vacilar a los bomberos para que después te tiraran agua. Cuando se estaba acabando ya y el remate había caído les insultábamos para que nos mojaran. En plan: 
- "¡Maricones!" 
- "¡Mójame, cabrón!" 
Y cosas así. No hacían caso pero al final siempre te mojaban, supongo que cansados de oír tantas cosas, ya ves que subnormales. En realidad había mucha rivalidad entre la falla del Pilar y la de Na Jordana. Nosotros hacíamos nuestra la del Pilar, aunque no teníamos ninguna relación con los falleros, y los del Carmen hacían suya la de Na Jordana. Ese año creo que habían ganado el primer premio o por ahí, era una cerdita con vestido y paraguas. A mi las fallas no me gustan mucho pero sí que sé distinguir cuando una mola y cuando no. 
Nosotros nunca nos metimos en nada político porque nos daba un poco igual y tampoco sabíamos mucho del asunto, pero sí que alguna vez fuimos a alguna manifestación, por el jaleo y todo eso. En las manifestaciones había gente preparada para darse de ostias y otros que solo corrían. Luego estaban por ahí los de Cristo Rey que iban dando ostias a la gente sin cortarse nada. Se decía que ayudaban a la policía. Ademas llevaban pistola y nadie los iba a detener. Eran peligrosos y mayores algunos de ellos. Nosotros fuimos a alguna y nos dimos carreras delante de los grises pero mas para divertirnos que otra cosa. Nos comíamos dos “centras” cada uno y unas cervezas, y a la marcha. A correr y a gritar. No coreábamos ningún lema de los que decían los demás. Nosotros llegábamos y empezábamos a chillar: - "¡¡Hijos de perra!!"
 Y la gente se quedaba mirando como diciendo "¿y estos?", pero de buen rollo mas o menos.
 La banda de Marxalenes, o sea, los Kansas, sí que iban mas, dicen, pero tuvieron sus encontronazos con los de los partidos porque ellos iban a la suya, solo por la bronca. Llevaban unas cañas de bambú con un cuchillo en la punta y se lo clavaban en los bajos de los caballos cuando pasaban al galope; ya ves, qué huevos. Con las ostias que te podían dar en comisaria si te pillaban haciéndolo. También iban directamente buscando a los de Cristo Rey por los lados y por la espalda. Les saltaban a bocajarro con las cadenas y las navajas,muy a lo loco.
 Los Kansas eran la ostia, llevaban de calle a los del Carmen y por eso a nosotros nos medio molaban, aunque nunca íbamos por allí ni nada, por si acaso. 
A finales del 73, en navidad, fuimos al fútbol, cosa que casi nunca hacíamos porque había policía y la gente no molaba nada. Eran todo abuelos o capullos con banderitas y puros. Pero ese día jugaba el Valencia contra el Barcelona y venia Cruyff. A mi me flipaba y a las chavalas de la banda también, así que convencimos a estos, que en realidad también querían verlo, yo creo. Joder que bueno estaba el hijo de perra y que bien jugaba con su melenita, y como mandaba a todos. Parecía un general en el campo. Estaba lloviendo y hacia mucho frio, la verdad. Estábamos en general de pie con paraguas, el campo estaba lleno a tope. Ganó el Barcelona pero a mi me la sudaba el Valencia bastante: yo fui a ver a Cruyff. Creo que fue poco antes de Nochevieja, un día antes o dos, no sé. En el Valencia también habían dos que molaban: Sol y Jara, que era austriaco y rubio. No intentamos colarnos como otras veces, cuando el partido había empezado, porque ese día parecía que sería imposible, estaban controlando todo muchísimo. Al final compramos entradas casi de casualidad, pero valió la pena. Estos siempre llevaban dinero por si acaso. Estábamos organizados, nosotras no pagamos nada. Bueno, en verdad, casi nunca lo hacíamos. Cuando salíamos de caza, solíamos atracar a bastantes pijos por ahí y siempre nos sacábamos una pasta de cada uno. Lo hacíamos los Sábados y Domingos que eran cuando llevaban la paga del fin de semana. Se la pedían estos y sin rechistar nos la daban porque sabían que, si no, a ostias o a romper gafas a los que las llevaran, que era lo mas humillante, yo creo. Se las quitaban y las tiraban al suelo, y allí en el suelo se las pisaban . 
Costaron bastante las entradas, no sé, no me acuerdo, pero bastante para estar con la lluvia y de pie todo el rato. Los del Valencia se hincharían ese día a ganar pasta, ya ves. A la salida había un grupo de hinchas del Barcelona con banderitas, por ahi, y nadie les decía nada. El Pelirrojo se acercó a uno de ellos y, sin mediar palabra, le dio una ostia con la mano abierta de lado y lo tiró al suelo. Empezó todo el mundo a chillar y nos tocó irnos corriendo sin mas. El tío se quedó en el suelo tirado y acojonado, no sabía qué había pasado, estaba como sin moverse, ya ves...que tonto. 
A finales del 74 una peña o un tío entraron a robar al “Mary", un bar de la calle Recaredo. Apuñalaron a la dueña, por la cara, y se llevaron casi nada, cuando estaba cerrando. Fue bastante revuelo el que se armó por el barrio y nunca se supo si lo pillaron o qué, la verdad. El bar luego se cerró y nunca mas lo abrieron, que yo sepa.
 En el Carmen había gente ,sobre todo los hippies, que iban siempre de ácido. A nosotros eso no nos iba nada porque te dejaba tonto y fuera de guardia. Lo mejor, sin duda, eran las centraminas mezcladas con alcohol, te dejaban despierta y alerta. Era como si te comieras el mundo, y además como muy salida. Cuantas veces me he liado yo con tíos ciega de centras, y luego si te he visto no me acuerdo; una maravilla. Y ademas podías estar sin dormir mil horas y tan a gusto. Llegaba a mi casa y me quedaba escuchando música en mi cuarto sin parar hasta que me entraba el sueño.
 En el Carmen habían garitos que estaban bien, pero siempre con música psicodélica para los hippies, que daba asco y muermo. Sin embargo en algunas discotecas, como la Charly, ponían rock duro que era lo que mas nos gustaba. Cuando pinchaban "Highway Star" de los Purple era la ostia. Salíamos todos a la pista como locos a bailar y a darlo todo. También molaban mucho los Black Sabbath que eran mas oscuros o mas densos, no se qué decir, pero eran también muy duros y contundentes. Al final siempre ponían alguna de Pink Floyd, pero a mi no me molaban nada, siempre estaban como flipando, era música para ir de tripi o algo de eso. No sé, era otra cosa. 
En la salida siempre se montaban broncas entre bandas... Que si has mirado a mi chica. Que sí. Que no. En fin... También con la peña de los pueblos que iban para allá con ganas de pegarse con todos. Eran unos garrulos y animales, les daba igual todo. Tiraban una cerveza a tu lado y se liaban a ostias. Les daban igual las bandas que nada. No respetaban o no reconocían a nadie. 
Los de Paterna eran los peores. Unos hijos de perra de mucho cuidado. Siempre llevaban navajas y cadenas. No se cortaban nada. De todos modos he de decir que la 26, al poco, los buscó y los fichó, según se dijo, y los cosió a ostias de tal modo que acabaron por no venir a Valencia nunca mas, o yo nos los vi, vamos. A la 26, que era algo nuevo, les temían todas las bandas y eran los mayores hijos de perra que ha parido madre. Si te llevaban para dentro estabas perdido. Te metían en los bajos de el mercado central y te reventaban a ostias para luego soltarte y decirte:
 - "Ya está, campeón, ya puedes irte." 
O cosas así. Yo creo que ellos acabaron con las bandas mas que el caballo. Además estaban metidos en todo tipo de trapicheos. Al principio no creo, pero en cuanto fueron conociendo el paño empezaron a trapichear y tratar con chulos de putas y demás asuntos.
 A los chulos de putas la policía los llevaba mas firmes que nada. Se pasaban de vez en vez por el Chino y se llevaban a uno en el coche, y al poco aparecía cojeando muy lentamente,no podía andar. Le metían en el coche y le quitaban los zapatos y, con los calcetines puestos, lo molían con la porra hasta que se le hinchaban los pies. Menudos hijos de perra, aunque mas suaves que la 26, sin duda, y además los chulos de puta eran unos capullos de mucho cuidado que se hacían los valientes siempre porque vacilaban de tener una pipa en casa, amenazando. El caso es que era verdad. No te la podías jugar con ellos. Tampoco nos molestaban. Estaban en otros temas. Los conocíamos a todos de vista. 
Había uno que medio molaba. Era mas joven y había estado dentro ya una vez. Era elegante y daba bastante miedo. Pero con nosotros tenia buen rollo, mas o menos. Se acercaba y decía: -"Si queréis algo me lo decís, ¿vale?.” No sé muy bien a que se refería pero era algo cortante la frase, y no respondías porque son claves de barrio: si no sabes bien de qué te esta hablando haz como si lo sabes. Sin mojarte: "Ok". Llevaba traje y el pelo peinado con gomina y gafas de sol todo el tiempo. 
Tengo un recuerdo muy amargo y jodido, como de esas cosas que siempre te arrepientes y no te olvidas. Bien,... había un grupo que molaban muchísimo y que la cantante era una tía súper guapa y rockera. Era la ostia, lo mejor para mi. Era la líder y el resto eran tíos medio reguleros: eran los Suzy Quatro. Sonaban en la radio, en las discotecas,... en fin, eran súper famosos entre todo el ambiente. Pues bien, venían a tocar al Dandy de Torrente. Y no los pudimos ver, y yo siempre maldije ese puto día. Cuando llegamos allí nos dijeron que estaban agotadas las entradas y la policía rodeaba la puerta. Imposible entrar ni por la malas ni por nada. Todo por no haberlas comprado antes. Me cago en mi vida. El mejor concierto que venía por aquí en toda la vida y yo sin verlo. Todavía no lo he olvidado, ya ves, qué le vamos a hacer... Creo que fue en verano, en septiembre. Ella iba siempre toda de cuero y con melena rubia. Tocaba el bajo, creo. A lo mejor el sonido en directo fue muy malo y nada parecido a lo que escuchaba en los discos pero, bueno, nunca lo sabré porque jamás pregunté a los tíos que sabía que estuvieron viéndola. Durante un mes, si alguien me preguntaba: 
– "¿Viste a Suzy Quatro?" 
 Yo le contestaba en un segundo:
 - "Vi a tu puta madre" 
 Eso por lo menos...
 Siempre he tenido muy mala ostia, la verdad, aunque también he sido siempre muy cariñosa con quien se lo merecía, yo creo. Igual esto último solo lo pienso yo, no sé...